Tendencias en capital humano 2020

En pocos años, el concepto de empresa social –cuya misión combina su crecimiento económico y la generación de ganancias con la necesidad de respetar y brindar apoyo a su entorno y red de stakeholders- ha pasado a convertirse en una realidad concreta de los negocios.
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Junto con el resto del mundo, vimos cómo la pandemia de COVID-19 se expandió a principios del 2020 y cambió la vida tal como la conocíamos, reforzando nuestra convicción de que los asuntos de las personas no se encuentran separados de los avances tecnológicos en absoluto, sino que se vuelven aspectos integrales para aquellas organizaciones que buscan capturar todo el valor de las tecnologías que han implementado.

El Informe de Tendencias de Capital Humano 2020 realizado por Deloitte se centra en cómo la Empresa Social puede encontrar la integración entre la tecnología y las personas en un momento en el que la humanidad se encuentra en el centro de atención.

En lugar de preguntarnos cómo podemos humanizar un entorno laboral impactado por la tecnología, creemos que debemos cuestionarnos cómo podemos aprovechar el entorno tecnológico para humanizar el mundo del trabajo. Al reconocer las posibilidades que la tecnología brinda, la organización puede trazar el camino hacia adelante para abordar una de las mayores paradojas que enfrentan en la actualidad:

¿Pueden las organizaciones seguir siendo distintivamente humanas en un mundo impulsado por la tecnología? 

En el informe de este año, algunos de nuestros hallazgos y observaciones son:

  • Al llevar un enfoque humano a todo lo que toca, la Empresa Social permite a las personas trabajar productivamente con la tecnología para crear valor sostenible. En medio de la incertidumbre de la actual pandemia, se observó como individuos y comunidades respondieron con empatía y fuerza. Las organizaciones, a pesar que en muchos casos debieron pensar en desvinculaciones, planes de retiro, licencias y cierres, decidieron tomar medidas rápidas para proteger la salud y la seguridad de sus colaboradores, estableciendo mecanismos para brindar servicios esenciales y desplegar estrategias para apoyar a su fuerza de trabajo en tiempo real. Los ecosistemas se unieron para aprovechar sus capacidades colectivas y complementarias, buscando lograr cambios significativos. En definitiva, la empresa social se puso en marcha.
  • Las tres características que se necesitan en el ADN de una Empresa Social para ayudarlas a prepararse para el futuro son:
    • Propósito: profundizar la misión y la conexión de valores entre equipos, individuos y el trabajo mismo.
    • Potencial: aprovechar las capacidades de las personas para contribuir de nuevas maneras.
    • Perspectiva: tomar decisiones audaces en un momento de cambio persistente
  • En la actualidad, las organizaciones han experimentado una aceleración exponencial como nunca antes. En el mundo post-COVID-19, el propósito, el potencial, la perspectiva y la posibilidad, ya no son aspiraciones centradas en el futuro, sino la realidad del aquí y ahora. Aunque históricamente se ha observado como las organizaciones han centrado sus esfuerzos para fomentar un sentido de pertenencia, para que cada individuo se sienta respetado y tratado de manera justa en un entorno laboral inclusivo, en la actualidad las organizaciones líderes están forjando un vínculo más fuerte entre la pertenencia y el desempeño organizacional al fortalecer las conexiones de los trabajadores con sus equipos y fomentar su sentido de contribución a objetivos compartidos significativos. El cambio a partir del COVID-19 nos recordó que las personas están motivadas al más alto nivel cuando pueden conectar sus contribuciones laborales con un propósito mayor y una misión que los trasciende
  • Cuando los equipos están unidos por un propósito común, las diferencias de opinión sobre asuntos no relacionados con ese propósito se vuelven menos relevantes, y las diferencias de opinión sobre cómo lograr dicho propósito se convierten en motivo de un debate razonable en lugar de una fuente de división de las personas.
  • Para crear un sentido de contribución que se traduzca en un verdadero desempeño organizacional, las compañías deben ampliar el enfoque de sus programas tradicionales de bienestar diseñados en función del trabajo, y en su lugar pasar al diseño de programas basados en el trabajo en sí mismo.
  • Para abordar los desafíos en materia de compensaciones a los que se enfrentan las organizaciones producto del contexto general, ellas deben adoptar un enfoque basado no sólo en datos y en puntos de referencia del mercado, sino también en un conjunto de principios humanos que reflejen el hecho de que las compensaciones son algo más que simples números.
  • Aunque a nivel Global el bienestar de las personas, el sentido de pertenencia y la gestión de conocimiento son identificadas en orden de importancia como las principales prioridades para las organizaciones, observamos que en la Argentina el papel de la ética profesional y el futuro del trabajo, el rol evolutivo de RR.HH. y la necesidad de capacitación a las personas en las nuevas habilidades requeridas se encuentran en los tres primeros puestos.
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