Emprender un negocio en pareja y tener éxito, no es imposible

Triunfar con un negocio no es sencillo, y ser exitoso tampoco. Se necesita dedicación, esfuerzo y superar momentos difíciles. Pero si además le sumamos que se trata de emprender junto a una pareja, todo puede ser más complicado.
Twitter
LinkedIn
Facebook
WhatsApp
Telegram
Email
Parejas-emprededoras

Es probable que sí sea más complicado, compartir vida personal y laboral, pero no es tarea imposible, y en el mundo empresarial encontramos varias muestras de parejas que triunfaron y triunfan en los negocios.

Vamos a conocer una pareja de empresas familiares, en las que las parejas han sido pieza clave del éxito, capaces de triunfar juntos dentro y fuera del mundo de los negocios.

Tous. Cuando pensamos en una pareja de negocios son de los primeros en venir a la cabeza. La historia de Tous comienza con Salvador Tous Blavi y Teresa Ponsa Mas en 1920, cuando abrieron un pequeño taller de reparación de relojes en Manresa que, poco a poco, fue dando pasos hacia la joyería. Ya en 1965, el hijo de los fundadores, Salvador Tous Ponsa se une a Rosa Oriol Porta y juntos toman el relevo del negocio familiar, creando un nuevo lenguaje en el mundo de la joyería gracias a la unión de sus talentos.

Al comienzo de la década de los 70, Rosa instala un pequeño taller de joyería en la trastienda y comienza a personalizar las joyas de sus clientas, dándoles el toque moderno y actualizado que refleja los gustos de las nuevas generaciones. Pero su vocación creadora continúa, y años más tarde, aparece el Oso de Tous, emblema de la marca, que coincidió con los primeros pasos de la expansión nacional de la empresa. A finales de los 80 las hijas del matrimonio van incorporándose al negocio, y en 1992 las cuatro ocupan ya cargos dentro de la empresa Joyería Tous SA. En 1989 abren la primera tienda en Barcelona, logrando un éxito rotundo, y en 1996 llega la primera tienda en Japón. Llegados al año 2000, apuestan por diversificar el negocio y se lanzan a crear accesorios de moda y fragancias, que también triunfarán y, algunos de ellos, se convertirán en clásicos de la moda textil.

Su crecimiento es imparable, en 2004 ya abren tiendas en las calles más importantes de Nueva York y París. Inauguran nueva sede central en Manresa, porque deben hacer frente al crecimiento de la marca, y para ello restauran una antigua fábrica textil del siglo XIX, siguiendo criterios de sostenibilidad medioambiental. Desde 2008, Alba Tous asume el relevo generacional del negocio y está al frente de la Presidencia de la compañía, junto a Salvador. Actualmente, los productos de esta empresa familiar tienen presencia en los cinco continentes, con cerca de 500 tiendas repartidas por todo el mundo, y nuevos centros de producción que hacen frente al crecimiento del negocio.

Parejas-exitosas

Pipas Facundo (Facundo Blanco SA). En 1944, y coincidiendo con el matrimonio de Lola y Facundo, nace la empresa familiar dedicada a la fabricación y venta de frutos secos en el trastero de su tienda de ultramarinos. Durante la década de los 50, Lola y Facundo van dando pasos en el negocio: acuden a Ferias del Campo con su burro, causando furor y convirtiendo el acto en la primera acción de marketing de la época, importan una de las primeras máquinas de envasado desde Alemania y comienzan a fabricar pipas tostadas, cacahuetes repelados, pipas aguasal y pipas de calabaza. A finales de los 60, abandonan el trastero y trasladan la fabricación a una nave en la periferia de Palencia, con modernas instalaciones para todo el proceso productivo y comienzan con la fabricación de pistachos. A finales de los 70 crean una red de distribución propia de sus productos para la zona de Palencia y Valladolid. Los Girasoles S.A. Continúan fabricando nuevos productos de aperitivo, hasta que a finales de los 80 fallece Facundo. Pocos años después, Lola recibe la medalla del mérito al trabajo del Gobierno de España.

A finales de 2006, fallece Lola. Pero la empresa no deja de fabricar nuevos productos y de recibir reconocimientos. Ya en 2015, firma un acuerdo de colaboración con Celíacos en Acción, la empresa se incluye en la lista verde de Greenpeace, por utilizar materias primas libres de transgénicos y en el libro blanco de productos de FACE que sirve como referencia para muchos celíacos, y continúa imparable la fabricación de multitud aperitivos.

En Argentina también hay varios casos de éxito. Detrás de las ganas de crear Puro, un proyecto que vendiera zapatillas de diseño de autor, Gabriel Pozner e Itatí Montechiani tuvieron que afrontar los problemas clásicos de los emprendedores pero, también, vivir la aventura de trabajar junto a la pareja.

Se conocieron hace 11 años, cuando él hacía fletes para una casa de decoración en la que ella trabajaba. Mientras ellos salían, el proyecto nacía tibiamente.

Así, en pareja, empezaron a ir a Plaza Serrano los fines de semana con esos primeros modelos. En la feria de artesanos, diseñadores y “buscas” que se dan cita en Palermo, probaron la suerte de los diseños. “El gran problema es que la gente, cuando tiene que usar zapatillas, apunta a la marca, y cuando sacás una nueva, le cuesta entrar en confianza”, detalla sobre el modelo de negocio.

Paralelamente, además de aprender a llevar un emprendimiento adelante, Gabriel Pozner y su pareja tuvieron que descubrir cómo se combina el amor con el negocio.

“Tuvimos varios tiempos de diferencias; hicimos terapia y eso nos ayudó a acomodar los roles, porque al principio hacíamos todo entre los dos” (Gabriel Pozner)

Con un nuevo local de 110 metros cuadrados en el barrio porteño de San Telmo bajo el brazo, en el cual invirtieron $ 250 mil, asegura que la experiencia de emprender en pareja no es para todos. “Hay gente que no te lo quiere mezclar. Lo recomiendo si estás dispuesto a todo. Nosotros nos podríamos haber separado, y a veces no te peleás como pareja sino por líos de laburos; pero si vas a creciendo y lo vas aceptando es buenísimo”, relata el emprendedor y jura: “A las cinco cortamos y se habla de otra cosa, porque si no te invade la vida”.

“Con el tiempo cada uno fue desarrollando su espacio, su área. Ahora, tanto ella como yo decidimos sobre nuestra área en particular y el otro respeta” (Itatí Montechiani)

Ahora, ya asentados, tienen en mente seguir creciendo en la Argentina. “La idea es crecer como marca argentina de diseño, que propone, que no está agarrada por la moda”, dice Pozner y cuenta que el local que se abrió en Chile “está creciendo”.

Así, con 45 mil pares vendidos al año y locales en Palermo y Rosario, los dos emprendedores buscan –además de que los números cierren- hacer un “producto argentino”. O dicho por ellos mismos: “Que a la gente le cope la idea y la marca”.

Pareja-de-argentinos

Twitter
LinkedIn
Facebook
WhatsApp
Telegram
Email

Notas relacionadas