LATAM: Mujeres y el obstáculo de insertarse en la ciencia

El Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia se celebra todos los años cada 11 de febrero. Sin embargo, esa población enfrenta mayores obstáculos que sus pares varones para insertarse en el mercado de trabajo.
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Según un informe de CIPPEC, aunque seis de cada diez universitarias en Argentina son mujeres, representan solo 25% del total de quienes estudian ingeniería y ciencias aplicadas, y el 15% de las inscripciones en la carrera de programación. Las investigadoras están subrepresentadas en ciencias exactas, se concentran en los niveles iniciales de la carrera científica, y también enfrentan mayores dificultades que los varones para acceder a financiamiento y publicar en revistas de prestigio.

Las niñas y jóvenes se encuentran con barreras para orientarse a disciplinas del campo de la ciencia, tecnología, ingeniería y matemática (STEM, por sus siglas en inglés) desde temprana edad: existen estereotipos de género que afectan su confianza e interés en el ámbito científico y tecnológico, y que llevan a que pocas lo elijan al momento de estudiar una carrera universitaria o insertarse laboralmente.

Incluso aquellas que logran hacerlo enfrentan barreras que truncan sus trayectorias: las mujeres en Argentina dedican en promedio el doble de tiempo a las tareas de cuidado que sus pares varones.

La poca visibilidad que en consecuencia tienen las mujeres que se desempeñan en estos ámbitos refuerza los sesgos de género respecto a lo que las mujeres pueden o no hacer, y retroalimenta un círculo vicioso: la poca presencia de mujeres en el ámbito de la ciencia y tecnología ofrece menos modelos a seguir para las niñas y jóvenes y, a su vez, reduce las posibilidades de desarmar los obstáculos en las trayectorias de quienes estudian y trabajan en ese campo.

Además, aunque la ciencia y la igualdad de género son fundamentales para el desarrollo sostenible, las mujeres siguen encontrando obstáculos en la ciencia.  Según los datos de UNESCO, América Latina y el Caribe tiene un promedio de 45,8% de mujeres investigadoras.

Ta como afirma UNESCO, “investigaciones cruciales como el manejo de las pandemias o soluciones para contrarrestar y adaptarnos al cambio climático necesitan de hombres y mujeres que aporten nuevas soluciones, nuevas perspectivas y creatividad. Sin las mujeres se pierde la mitad de esta capacidad”.

El informe “Las mujeres en Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas (STEM) en América Latina y El Caribe”, realizado por ONU Mujeres y la UNESCO, se centra en esta problemática. Este trabajo, que fue presentado el martes 15 de septiembre a través de un conversatorio virtual, es un documento analítico y comparativo sobre las principales experiencias e iniciativas implementadas en la región para fomentar la participación de mujeres y niñas en el ámbito científico.

“El impacto del COVID ha acelerado el proceso de incorporación de inteligencia artificial y de la automatización de tareas, algo que vemos con preocupación por su efecto sobre las mujeres. Necesitamos avanzar en toda la región hacia una transformación digital que incorpore a las mujeres en el sector STEM y eleve sus competencias porque, de lo contrario, van a quedar rezagadas”, afirmó la directora regional de ONU Mujeres para las Américas y el Caribe, María Noel Vaeza.

La directora de la Oficina Regional de Ciencias de América Latina y el Caribe de la UNESCO, Lidia Brito, se refirió a tres factores que resulta necesario atender para disminuir la desigualdad de género en ciencia.

“El primer factor es el acceso a la educación científica de calidad. El segundo tiene que ver con que se hace difícil avanzar en la carrera debido a que los sesgos aumentan a medida que se progresa. El tercero tiene que ver con el derecho a las ciencias en general: si queremos una mejor ciencia, precisamos también de la mirada de las mujeres”, señaló.

Nadia Luna, maestranda en Estudios Sociales Latinoamericanos en la UBA y redactora en Agencia TSS (UNSAM), indicó que, según el informe, a nivel global, si bien ha aumentado la cantidad de mujeres que se inscriben en carreras universitarias, muchas continúan abandonando los estudios en los niveles educativos más altos.

Solo un 27% de los países lograron alcanzar la paridad de género, entendida como una proporción en la que las mujeres representan entre el 45% y el 55% del total de quienes hacen ciencia. América Latina (45,1%) y Asia Central (48,2%) son las dos regiones que alcanzaron la paridad, mientras que las que menos mujeres en ciencias tienen son Asia oriental y el Pacífico (23,9%), y Asia meridional y occidental (18,5%). Sin embargo, esa paridad no se refleja del mismo modo en todo el sistema científico.

Una vez que vencen la barrera del acceso, las investigadoras deben enfrentarse a mecanismos de segregación vertical, “techos de cristal” que representan barreras para ascender de escalafón en la carrera y obtener puestos de mayor jerarquía. A su vez, experimentan una segregación horizontal, con disciplinas más masculinizadas que otras.

Según el informe, del total de quienes investigan en ingeniería y tecnología, solo el 36% son mujeres en Uruguay; el 26%, en Colombia; el 24%, en Costa Rica; y el 19% en Bolivia y Perú. Además, en la mayoría de los países tienden a estar sobrerrepresentadas en las ciencias médicas y las ciencias sociales.

En los campos relacionados con la ingeniería todavía se mantiene por debajo del 20% la proporción de mujeres. Según la Organización Mundial de Propiedad Intelectual (OMPI), solo el 27,8% de las patentes desarrolladas en la región incluyen al menos una mujer inventora. Barbados (35%) y la Argentina (32%) son dos de los países que mejor porcentaje tienen (pero lejos aún de la paridad).

En el sector privado, la desigualdad es mayor. Según datos del Instituto de Estadística de la UNESCO, en el sector empresarial solo alrededor del 6% de los países alcanzó la paridad. Incluso, en países como la Argentina y Uruguay, que han alcanzado la paridad de género en el sector público, los hombres se encuentran sobrerrepresentados en el sector privado, donde los salarios suelen ser más elevados.

 

GLOBAL: Mujeres representan sólo el 17,5% de la fuerza laboral tecnológica  

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