Permacultura: la importancia de valorar los recursos renovables

Business Trend entrevistó en su casa a Martín Santiago Schmull, un diseñador Ecosistémico, que lleva más de seis años investigando y trabajando en la conformación de un modelo de vida saludable.
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Martín Santiago Schmull, un diseñador Ecosistémico

Proteger el medio ambiente, crear las condiciones para producir alimentos, reciclar los residuos y administrar al máximo la energía natural, sintetizan la esencia de la Permacultura que alienta a las personas a ser autosuficientes y a buscar un equilibrio entre las necesidades materiales y espirituales. Business Trend entrevistó en su casa a Martín Santiago Schmull, un diseñador Ecosistémico, que lleva más de seis años investigando y trabajando en la conformación de un modelo de vida saludable.

La humanidad enfrenta una crisis ecológica de gran magnitud y todo indica que se intensificará con el correr de los años. Hoy, el denominado cambio climático tiene su cara más visible -la degradación ambiental-, que incluye la contaminación del aire, de los cursos de agua y de la tierra. Todo esto hace que estemos frente a un progresivo agotamiento de los bienes naturales esenciales como el agua dulce, los minerales, la tierra fértil y las fuentes de energía.

El presupuesto anual ecológico se agotó, así lo indica el Global Footprint Network, la organización mundial asociada a la World Wildlife Fund for Nature (WWF), que analiza la evolución de la Huella Ecológica. Queda claro que nuestra “huella ecológica” supera la capacidad del planeta para regenerar lo que hemos consumido. La velocidad con la que nos estamos “devorando el sistema natural” es cada vez más preocupante, a este ritmo en el año 2050 necesitaremos al menos tres planetas para abastecernos.

Permacultura: trabajando en la conformación de un modelo de vida saludable
Permacultura: trabajando en la conformación de un modelo de vida saludable

La pregunta es ¿qué podemos hacer cada uno de nosotros para que el planeta sea más saludable?, ¿cómo aportar para que nuestra ciudad sea vea y sienta mejor? y ¿cuáles son las cosas que nos debemos replantear para que nuestro día a día se desarrolle en un ámbito más natural, lejos del estrés y la ansiedad que nos provoca el vertiginoso ritmo de la sociedad consumista? La Permacultura parece ser una buena y saludable alternativa. Pero ¿qué es? Para Martín Santiago Schmull  “es la creación de medios ambientes humanos sostenibles”.

Ahora bien, no se trata de un concepto joven y mucho menos de un invento argentino. Ya en los años ’70 se hablaba de Permacultura, por primera vez en Australia dos hombres –Bill Mollison y David Holmgreen-, comenzaron a plantear métodos alternativos al modelo de producción alimenticia dominante.

Permacultura “es la creación de medios ambientes humanos sostenibles”
Permacultura “es la creación de medios ambientes humanos sostenibles”

A la Argentina llega “recién en la década del 90 gracias a un curso que se dio en la ciudad de Navarro, en la provincia de Buenos Aires”, cuenta Martín que llega a la Permacultura en forma casual, “a partir de una acción troyana”, le gusta decir. “Estaba trabajando en el centro de la Capital, tenía una empresa de informática, había logrado la independencia laboral pero al mismo tiempo no me sentía independiente porque tenía mucho trabajo y cosas que hacer. Hasta que un día estaba arreglando una computadora y veo en el monitor de un compañero de trabajo un video sobre cómo hacer un jardín en una casa y me digo ´que lindo sería tener eso’, y al mismo tiempo pienso ‘es una locura’”. “Dos años después, gracias al incentivo de mi mujer Aldana, fui a tomar un curso. Conocí a un permacultor de apellido Lescano -que a diferencia de los demás se quedó en Capital compartiendo el mensaje-, con quien aprendí esto de producir menos desperdicios, de que la basura en realidad podía ser una riqueza, en usar el sol como fuente de energía, en definitiva, en darle valor a las cosas simples de la vida”.

La Permacultura tiene 3 éticas fundamentales: el ‘cuidado de la Tierra’, el ‘cuidado de la personas’ y ‘poner límites a la población y el consumo’, esta última busca que los recursos naturales no se agoten rápidamente como está ocurriendo hoy en día en todo el mundo. “Los libros sobre esta forma de ver y actuar en la vida te dan las herramientas y los elementos para poder llevar adelante las diferentes acciones, pero también es cierto que hablan mucho sobre la Permacultura en el campo, en zonas rurales o del conurbano y no en las grandes ciudades capitales”, advierte Martín quien junto a otras personas decidió enfocarse en una de las 3 éticas, la del ‘cuidado de las personas’. “Fue así que comenzamos a conocernos más con los amigos y vecinos, a compartir más espacios y a viajar. Al estar en la ciudad, tuvimos que reescribir varias cosas de aquellos viejos libros y adaptarlo a nuestro ambiente y entorno.  En estos años le dimos una vuelta de tuerca a todo eso que fue el origen y la base, para poder hablar de la Permacultura Urbana”, explica el especialista.

El proyecto educativo se puso en marcha en el año 2010, el barrio de Saavedra fue el lugar elegido para conformar lo que luego llamaron el Multiespacio. Allí le dieron forma a lo que ya habían iniciado en sus hogares: el tratamiento de la basura, la utilización del sol como energía, el trabajo consciente de los recursos con el objetivo de crear ecosistemas naturales que beneficien a los seres humanos. “El concepto era no ir en contra de nada, sino ir en busca de lo que nosotros queríamos”, explica Martín. “La gente se empezó a acercar con inquietudes y curiosidad. Fue una bola de nieve que creció y creció, había muchos interesados desde distintas partes de Argentina y del mundo”.

La Permacultura Urbana
La Permacultura Urbana

Ahora bien, aquello cuyo espíritu es la búsqueda de una mejor calidad de vida ¿no se termina convirtiendo en una moda? “Como en todos los casos, existe la adicción a pertenecer a un grupo, a seguir una tendencia, y es ahí cuando perdes tu esencia, ya que lo haces por el simple hecho de pertenecer y ser reconocido por ese grupo como tal”, opina Martín quien al mismo tiempo aclara: “Si es algo genuino no se pierde nunca, es como andar en bicicleta. Hay mucha gente interesada y cada vez más comprometida. El que está realmente convencido busca aprender y mejorar; el que no, seguramente quedará en el camino. Es una elección de vida, nada más”.

“Compartir los recursos con equidad”, es la clave para Martín que concibe a esta práctica como “su filosofía de vida”. La historia cuenta que de a poco, pudo alejarse del centro de la ciudad y encontrar un espacio natural en su hogar, “fue un proceso, un diseño de transición y de Permacultura aplicada”, afirma el diseñador Ecosistémico y continúa: “Un día me pregunté ‘¿qué quería hacer?, no ir más a trabajar al ambiente contaminado del Microcentro’, pensé. Quería vivir más tranquilo, bajar el nivel de consumo y estar más cerca de la naturaleza. En busca de eso fui y aquí me ves”, responde mientras contempla en la terraza de su casa, el crisol de plantas que conforman su microecosistema personal.

Hoy, padre de dos hijos, Martín confiesa que no fue un proceso sencillo: “hay importantes decisiones que para mucha gente es tabú y piensan que estamos locos. Por ejemplo, lo que más rescato de estos años de maduración fue el nacimiento de mi hija por parto natural, aquí, en nuestra casa. Tuvimos un embarazo hermoso del cual disfruté de principio a fin la gestación. Haber recibido a mi hija en brazos, haber cortado el cordón umbilical, haber podido estar siete días con ella y mi mujer sin moverme de mi casa fue muy significativo.  Todo esto se dio a partir de una apertura de conciencia que llego de la mano de la Permacultura, de otra forma no lo hubiera hecho”, dice.

La experiencia de Martín se fue trasladando en otras personas a través de cursos y material bibliográfico que fue elaborando a lo largo del tiempo. “Desde 2009 estuve dando cursos y talleres, y de alguna manera he tocado la vida de muchas personas. Pero nunca dejé de trabajar, seguí en el sistema ejerciendo mi oficio que es la Informática. Sigo arreglando computadoras, armando redes, eso no ha cambiado. El logro fue reducir mis consumos, lo que hizo que ya no tenga que trabajar muchas horas en el Microcentro para sostener ese nivel de vida. Por ejemplo, hoy tenemos un celular -el de la familia-, y el que lo necesita se lo lleva. También tenemos internet, es decir, no estamos incomunicados. Se trata de otra cosa, es un camino de transición, aunque hay personas que se la juegan un poco más y de la noche a la mañana hacen el cambio, pero muchos se quedan en el intento. Yo prefiero que sea de a poco”, sostiene.

Con relación a utilizar la Permacultura con finalidades económicas, Martín aclara: “Nunca quise vivir de la Permacultura, siempre lo evité. Yo lo hago porque me gusta y el día que se transforme en una presión lo dejaré de hacer. Nunca me gustaron las cadenas, prefiero los elásticos. No soy esclavo y eso es importantísimo, porque a veces uno se vuelve esclavo de lo que le gusta. Dejé de dar cursos, me puedo dar ese gusto. Hoy estoy haciendo asesorías directas a personas que están transitando este camino y que lo entienden de la misma forma”.

Y agrega: “A mí no me molesta que hagan plata de la Permacultura, pero que no me mientan. Muchos dicen ‘que lo hacen por amor a la Pachamama y la tierra’, y sabemos que por detrás hay un interés económico. Me molesta que me mientan. Por eso, me pone contento que muchas personas estén haciendo sus propios emprendimientos ecosostenibles, que estén siguiendo sus convicciones sin mentir ni mentirse, porque los que perduran en el tiempo son los que mantuvieron sus trabajos formales. No se engañan a sí mismo y el día que no quieran seguir lo pueden dejar sin problemas, porque no generaron un apego”.

Las grandes urbes no tienen la capacidad de proveerse a sí mismas alimentos y energía, consumen mucho más de lo que producen y los problemas aumentan en cantidad y variedad. La contaminación en todas sus formas está a la orden del día y las autoridades hacen oídos sordos a los reclamos y necesidades de la comunidad.

La Permacultura Urbana se presenta como una excelente posibilidad de cortar con esta tendencia en la que vivimos sumergidos, es la oportunidad de reflexionar sobre el mundo al que pertenecemos, de frenar y pensar sobre cómo vivimos y lo que queremos para el día a día y futuro de nuestras próximas generaciones.  La creación de medios ambientes humanos sostenibles incluye entre otras cosas, la posibilidad de volver a producir alimentos en áreas urbanas, y de rediseñar o remodelar los edificios para que no solo ahorren sino que produzcan su propia energía, usando estrategias conocidas, seguras y naturales. Para Martín, “sólo se trata de animarse a experimentar cosas nuevas, de aprender haciendo”.

“Sólo se trata de animarse a experimentar cosas nuevas, de aprender haciendo”
“Sólo se trata de animarse a experimentar cosas nuevas, de aprender haciendo”

 

Por Ángel Colángelo
Business Trend
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