Negocio Inmobiliario: Los desarrollos premium resisten el aumento de los costos 

La inflación en dólares de la construcción modificó la ecuación del negocio inmobiliario. Con costos que superan los valores del mercado usado, los emprendimientos de alta gama son los que hoy logran mantener la rentabilidad.
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Horacio Ludigliani - Negocio Inmobiliario

(ARGENTINA) La suba de los costos redujo significativamente la rentabilidad de los nuevos proyectos y obligó a los desarrolladores a revisar estrategias. Los monoambientes, que durante años encabezaron la demanda por su bajo ticket de ingreso y su potencial para alquiler, también comenzaron a perder protagonismo.

«La falta de ahorro disponible hizo que haya mucha menos gente con posibilidades de invertir», explicó un experimentado desarrollador porteño, al describir un escenario en el que el financiamiento propio volvió a ser determinante.

Para el arquitecto y desarrollador Horacio Ludigliani, el sector atraviesa un cambio estructural. «Durante muchos años el departamento de pozo fue una inversión casi automática porque el costo de construcción estaba muy por debajo del valor de venta del producto terminado. Hoy esa ecuación se invirtió y obliga a repensar cada proyecto», sostuvo.

Según explicó, actualmente el costo total de desarrollar un edificio, incluyendo la incidencia del terreno, ronda los US$ 2.000 por metro cuadrado, mientras que en numerosos barrios de la Ciudad de Buenos Aires es posible adquirir departamentos usados terminados por alrededor de US$ 1.500 el metro cuadrado.

«Cuando el comprador encuentra una propiedad terminada a un valor inferior al costo de construirla, es lógico que prefiera evitar el riesgo y el tiempo de espera que implica una obra. Esa diferencia hace mucho más difícil lanzar nuevos emprendimientos», afirmó el director de Grupo Ludigliani.

En ese contexto, los proyectos premium aparecen como los principales sobrevivientes del nuevo escenario. 

«Los desarrollos de alta gama siguen siendo viables porque apuntan a un público que prioriza ubicación, diseño, calidad constructiva, servicios y exclusividad. En ese segmento el valor agregado pesa más que el precio del metro cuadrado. En cambio, los proyectos orientados al inversor tradicional o a la clase media tienen márgenes mucho más ajustados», señaló Ludigliani.

El especialista considera que el mercado no dejará de construir, aunque sí será más selectivo. 

«Vamos hacia una etapa con menos lanzamientos masivos y más proyectos cuidadosamente estudiados. Hasta que los costos de construcción vuelvan a alinearse con los valores de venta, los desarrolladores concentrarán sus inversiones en aquellos productos donde todavía exista una rentabilidad razonable», concluyó.

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